Lugares con encanto de Sevilla: el puente de Isabel II

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Sevilla está llena de rincones llenos de embrujo que cautivan tanto a vecinos como a turistas que acuden a pasar unos días en la ciudad. El casco antiguo es uno de los sitios preferidos de los visitantes, pero hay otros lugares de Sevilla que también merece la pena conocer aunque pasemos poco tiempo en sus calles. El barrio de Triana es uno de esos sitios con encanto que no podemos dejar escapar en la visita a la ciudad. Desde el Callejón de la Inquisición hasta el Mercado de Triana, pasando por la Plaza del Altozano o el Castillo de San Jorge, este barrio tiene un montón de rincones que harán las delicias del visitante. Para disfrutarlo, lo mejor es elegir un buen alojamiento en Triana o Sevilla cerca de la orilla del río para disfrutar de la ciudad. Precisamente el puente que une este barrio con el resto de la ciudad es uno de los elementos más emblemáticos de la ciudad.

El puente de Triana
Uno de los elementos más icónicos de esta zona de la ciudad es el Puente de Isabel II, conocido popularmente como el Puente de Triana. Esta construcción, elaborada a mediados del siglo XIX, está considerada como una de las construcciones en hierro más importantes de la España de esa época. Además, es uno de los puentes de este tipo más antiguos que conserva la ciudad de Sevilla.

Primer puente fijo
Construido bajo el reinado de Isabel II, este es el primer puente fijo de la ciudad de Sevilla. Conecta la zona del Arenal con Triana, cerca del antiguo castillo de San Jorge. En sus orígenes, aquí estaba ubicado el llamado Puente de Barcas. Éste era el único elemento de unión que había entre Sevilla y la orilla de Triana, aunque constantemente había que restaurarlo debido a los daños que sufría cuando se producían crecidas sobre el río. Por eso, ya desde el siglo XVI, se pensaba en la construcción de un puente fijo que uniese ambas orillas. No fue, sin embargo, hasta el siglo XIX, cuando se desarrollaron técnicas para tratar el hierro, cuando se puso en marcha este proyecto. El puente se inspira en el diseño del puente del Carrousel construído en París sobre el río Sena.

Hierro y piedra
El puente de Triana se construyó con pilares de hierro y de piedra, trabajando en los talleres de los hermanos Bonaplata. Este detalle, la utilización de hierro nacional, también lo hace un puente histórico. Su construcción duró 7 años y finalizó con la inauguración en febrero de 1852. En sus orígenes, los arcos tenían una función estructural, pero tras la restauración de 1977 quedaron como un elemento decorativo, quizás el más representativo de la construcción.

Los candados del amor
Siguiendo la moda impuesta por las novelas de Federico Moccia, son muchos los jóvenes que han decidido dejar una muestra de su amor en el puente de Triana. Aunque el Ayuntamiento los retira cada año, debido al daño que pueden hacer en la estructura del puente, los enamorados siguen eligiendo este enclave tan emblemático para colocar su candado.

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